De ahora en adelante el arzobipo de 76 años, originario de Buenos Aires, ya no será conocido como Jorge Mario Bergoglio, sino como Francisco I, nombre que recibió al ser elegido esta tarde como el nuevo Papa.
En 2005, cuando se eligió a Joseph Ratzinger, Bergoglio se encontraba entre los finalistas para el puesto, por lo que su elección en esta ocasión no sorprendió mucho al mundo católico. Pero si a muchos que no conocían este detalle, siempre se sospechó que el nuevo papa seria Peter Turkson, un cardenal de color.
Bergolio tiene fama de conservador y defensor de los pobres y su nombramiento tiene un impacto histórico al ser el primer papa latinoamericano y no europeo en los más de 2000 años de la Iglesia Católica. Lo que marca la importancia que ha cobrado, dentro del mundo católico, la masa de fieles que tiene esta fe en América Latina pues ahí viven 480 millones de católicos, el 39 por ciento del total mundial.
Aparte de todo, esta también es la elección del primer jesuita, lo cual tiene un hondo significado histórico, ya que la orden no ha sido siempre considerada en el centro de los acontecimientos del Vaticano, y el evento de hoy significa un reconocimiento y avance considerable para la entidad.
La elección de Francisco I tomó por sorpresa al mundo por estos motivos y por la rapidez del nombramiento, se pensaba que iba a ser elegido por lo menos dentro de una semana más y no al segundo día del cónclave.
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