Hunt, una de las mentes más brillantes en el área científica, expresó su opinión sobre compartir espacios de trabajo con mujeres científicos, demostrando que incluso las personas más preparadas del mundo pueden caer en el machismo (o la discriminación hacia las mujeres).
"Déjenme que les cuente cuál es mi problema con las mujeres. Tres cosas ocurren cuando uno comparte el laboratorio con ellas: Se enamoran de uno, uno se enamora de ellas, y cuando las criticas, ellas lloran" comentó el bioquímico de 72 años de edad durante una conferencia en Corea del Sur.
Esperaba risas y aplausos, pero no los obtuvo. En su lugar, "se hizo un silencio sepulcral" según el testimonio de una profesora que presenciaba la ponencia.

El comentario fue tomado por ofensivo y despertó una gran indignación entre la comunidad científica, de modo que Hunt se vio obligado a ofrecer una disculpa y aclarar que sólo quería bromear… aunque también "intentaba ser honesto".
"Yo me he enamorado en el laboratorio y otra gente en el laboratorio se ha enamorado de mí y eso perjudica a la ciencia porque es tremendamente importante que en el laboratorio todos estén en igualdad de condiciones" explicó más tarde para BBC.
"Es terriblemente importante que uno pueda criticar las ideas de otras personas sin criticarlas a ellas. Y si estallan en lágrimas uno se puede refrenar y no llegar a la verdad absoluta" agregó.

Por su parte, The Royal Society, una academia científica a la que Hunt pertenece, optó por demostrar su apoyo al talento femenino publicando un artículo titulado "La Ciencia Necesita Mujeres" para reparar el daño que causó Hunt con este comentario irresponsable y poco representativo de la realidad.
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Elizabeth.rosales@sandiegored.com