CIUDAD DE MÉXICO.- Hay una historia real muy famosa de la Copa del Mundo de 1986, cuando el equipo de Argentina comandado por Diego Armando Maradona tuvo que utilizar playeras piratas de su equipo para poder jugar ante Inglaterra. 40 años después, aquella piratería que vio a “El Pelusa” marcar “La Mano de Dios” es confiscadas por las autoridades que saben que es un peligro para las marcas patrocinadoras del Mundial. Pero… México no quiere ser pirata, solo quiere pertenecer.
Ojo, este escrito no hace apología y apoya a la piratería, pero tras pasar casi todo el domingo en La Lagunilla y el barrio Bravo de Tepito, me di cuenta que no siempre la persona que busca una playera ilegal lo hace por gusto, a veces es un poco por necesidad.
Necesidad de cumplir con las expectativas de la familia que quiere vestirse de verde para el partido inaugural de México el 11 de junio. Necesidad porque el tener tres o cuatro hijos ya es un obstáculo para ir al estadio y ahora comprar una prenda de casi dos mil pesos (casi 100 dólares), hace que sea una tarea imposible.

Y necesidad de pertenecer. Yo llegué a México a finales de mayo y conforme avanza el calendario, he visto más y más playeras mexicanas en la calle, la gente puede no estar contenta con todo lo que pasa en su país, pero eso no impedirá que el 11 de junio esté apoyando a la Selección Mexicana con todo.
El alto costo de las prendas oficiales, con incluso algunas ediciones especiales costando los 3 mil pesos o 150 dólares, ha obligado a muchos a buscar otras alternativas. Y es ahí donde Tepito se pinta solo.
Mientras vas caminando por las calles del barrio bravo, se ven miles de playeras en diversos puestos, con costos desde los 100 pesos (5 dólares) hasta los 400 (20 dólares).
Y las prendas confeccionadas para esta afición hambrienta de pertenecer son una copia exacta a la original. Algunas tienen incluso la mención de “Hecho en Cambodia” en el cuello y cuentan con los logotipos de la marca que viste al Tricolor. Hay algunas incluso que traen puesto el precio original, como si se tratara de una playera comprada en una tienda oficial.

Platiqué con Rigoberto, quien me comentó que “el problema es que para que mis hijos se sientan parte de las celebraciones, tengo que vestirlos de verde. Imaginate si lo hiciera con mi salario normal, me gastaría lo de un mes”.
Agregó el fanático de la Selección Mexicana que no lo hace “por querer joderse a sus ídolos, sino porque no hay otra manera más económica de vestir a una familia completa de verde, blanco y rojo”.
Alejandro fue otro fanático que aseguró también que no es justo que “las prendas las han de hacer en la misma fábrica y al final del día pagamos una millonada por algo que cuesta hacer en Asia por unos cuántos dólares. Comprar pirata también es una forma de rebelión”.
México no quiere ser pirata, solo quiere pertenecer, quiere ser verde, quiere ser blanco, quiere ser rojo. La piratería es ilegal y está siendo combativa por la FIFA y por las propias autoridades mexicanas. Pero si alguna vez intentaste comprender por qué no “ahorrar y comprar algo oficial”, la respuesta la encuentras en Tepito al mediodía en un domingo, cuando la sonrisa de un niño al estrenar su playera, no tiene precio.
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Manuel R. Medina es un periodista deportivo basado en Europa que por más de 20 años ha cubierto Liga MX, Liga de Ascenso, NFL, NBA, MLB y otros deportes. Su trabajo lo ha llevado a trabajar cinco Copas del Mundo, Copa América Chile 2015, Copas Oro, UEFA Champions League, UEFA Nations League y varios deportes en el viejo continente y en Medio Oriente. Puedes seguirlo en Twitter en @manuelmedina