
Es por eso, que la decisión de no boicotear los juegos es la mejor. Pero no deja de lado que las acciones tomadas por el gobierno ruso sean deplorables, es por ello que participar es como darle una cachetada con guante blanco a este tipo de conductas. Empezando por Estados Unidos, quienes fueron los que iniciaron con una serie de respuestas ingeniosas ante este predicamento.

Todo inició cuando el Presidente Barack Obama anunció que no asistiría a los Juegos Olímpicos de Sochi. Pero mandaría a una delegación de representantes escogidos específicamente por él, la cual estaba formada por los atletas abiertamente homosexuales Billie Jean King y Caitlin Cahow, además del patinador en hielo Brian Boitano. Casualmente días después, Boitano declaró su homosexualidad públicamente, al cual había mantenido en secreto durante 50 años, lo que significa que la delegación estadounidense está formada exclusivamente por homosexuales, evidentemente a propósito. Es difícil imaginar una mejor manera de protestar contra la homofobia que ésta, ya que resulta difícil creer que las autoridades rusas arrestarían a los delegados, los cuales pueden hablar y decir en los medios su opinión sobre los derechos homosexuales.
Después Alemania reveló sus uniformes olímpicos. Honestamente, los uniformes siempre son muy feos, por lo que no se esperaba demasiado, sin embargo, sorprendieron al mundo mostrando los colores una bandera de orgullo gay. A pesar de no mostrar el color morado, Twitter y una gran cantidad de medios alrededor del mundo lo vieron como otro tipo de protesta contra las políticas rusas. El diseñador negó que esto fuera un símbolo en apoyo a la comunidad LGBT, pero es importante que lo haya dicho, ya que admitirlo hubiera significado que el uniforme se convertiría en un símbolo político, lo cual queda específicamente prohibído por el Comité Olímpico. Independientemente de la declaración, el mundo ahora ve los uniformes como un símbolo pro-LGBT.

Pero no termina ahí, algunos oficiales están pidiendo a los asistentes meter de contrabando banderines con los colores del arcoiris, la atleta rusa Yelena Isinbayeva tuvo que pedir disculpas tras unas declaraciones hechas sobre las uñas de otro atleta que portaba las uñas pintadas como el arcoiris y otros países como Inglaterra incluso están donando dinero abiertamente a grupos activistas LGBT en Rusia, eso sin dejar de lado que sitios de internet como Google han hecho lo suyo respecto a su posición sobre las políticas anti-gay rusas.
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jorge.guevara@sandiegored.com