
Aparentemente, al joven no le gustaba oír la palabra no y en vez de tomar el rechazo de manera digna decidió seguirla a todas partes, se volvió violento, agresivo y le dio miedo a Zhou Yan y claro que también a sus padres, los que la cambiaron de escuela.
Desafortunadamente las cosas no se quedaron así, Rukun la perseguía a todas partes y un día le pidió hablar con ella, en vez de que hablaran, lo que hizo el joven fue rociarla con gasolina y prenderle fuego.
Al sentir como su cuerpo ardía, Yan comenzó a gritar, su abuela corrió a su lado, apago el fuego pero para ese momento ya tenía aproximadamente el 30% de su cuerpo quemado severamente, sobre todo en su cara, cuello, pecho y cabeza.

Debido a la seriedad de las heridas y la gravedad del asunto, las cuentas médicas son altísimas y la familia de la víctima no la pudo pagar, por lo que la familia del victimario lo hizo, a cambio los padres (que son servidores públicos de China) pretendían que Yan firmara un documento en el que declarará que sus heridas era la consecuencia de un accidente y no de un ataque, al rechazarlo, los servicios médicos fueron retirados y ya no pudo permanecer en el hospital.

El padre tomó fotos a su hija, las subió a las redes sociales, se convirtieron en viral y por la presión de los usuarios de estas redes, el caso se volvió a abrir, se arrestó a Rukun y ahora se encuentra en prisión purgando una condena de 12 años.
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