Obviamente esta medida, que implica manipulación y modificación del ADN de los astronautas es un paso extremo y riesgoso, pero la NASA espera que los beneficios que brinde a estos astronautas sean sustanciales y sobrepasen a los riesgos que podrían enfrentar en su viaje. Y es que, al dejar la atmósfera terrestre y su protección electromagnética, los astronautas son continuamente bombareados con partículas de alta energía, invisibles e imperceptibles, pero cuyos efectos pueden ser peligrosos a largo plazo.
“Estamos viendo una cantidad de cosas. Desde terapias con medicinas, y esas se ven muy prometedoras, hasta cosas más extremas como modificación epigenética e incluso hasta la manipulación. Creo que esas tienen muchas consecuencias éticas, así que todavía están en la etapa de pensamiento experimental.”, declaró el doctor Douglas Terrier, director general de tecnología de la NASA.
Según la agencia, al estar en la Estación Espacial Internacional, los astronautas son sometidos a 10 veces la cantidad de radiación que reciben normalmente en la Tierra. Sin embargo, para un viaje largo como el que se necesitaría para llegar a Marte, los astronautas estarían expuestos a una cantidad extrema de radiación y eso es lo que la NASA sigue tratando de resolver. Obviamente la modificación genética sería un último recurso, ya que todavía hay alternativas como el uso de trajes espaciales o la inclusión de mejoras a la nave. Estas cuestiones deberán de ser resultas por la NASA durante la próxima década, así que la decisión todavía no es tan urgente.
Vía Qore