
Es importante recordar que, si bien la realidad virtual lleva más tiempo en desarrollo y tiene más respaldo en la actualidad (con una gran inversión de capital e investigación por parte de Facebook, Oculus VR, Valve y HTC), la realidad aumentada tiene mejores herramientas para ser un producto integral con todas las actividades humanas. Por un lado, el VR ofrece un concepto inmersivo, al envolvernos en mundos virtuales sin limitaciones gráficas, mientras que la experiencia que brinda el AR está condicionada por lo que existe en el mundo real y por ello, es capaz de "aumentar" lo que vemos con algo de utilidad.

En principio, estas tecnologías parten del mismo punto, pero tienen una finalidad diferente. Y en opinión de varias firmas de análisis financiero, la realidad aumentada es equivalente a los smartphones en la época previa al iPhone. Sólo falta un Apple que dé el impulso final para que la popularidad estalle y que toda la gente quiera usar uno de esos visores en cada momento del día. Obviamente hace falta más que un diseño llamativo, pues Google Glass fracasó no por su estética, sino por la falta de valor genuino; después de todo, la promesa de un mundo altamente informativo visto a través de gafas inteligentes nunca se cumplió.
Vía The Qore
Más noticias en SanDiegoRed.com
Sigue a San Diego Red en Facebook y Twitter.