El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue protagonista del momento más comentado durante la tercera final de la NBA. Fue en plena transmisión en vivo que el mandatario apareció a cuadro y de inmediato una ola de abucheos se hizo presente en Madison Square Garden.
Siendo la primera vez en que un presidente en funciones asiste a un partido de la NBA, el republicano asistió al encuentro disputado entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio, siendo testigo del partido desde el palco del copropietario de los Knicks, James Dolan.
Fue en plena interpretación del himno nacional por el cantante y actor de Broadway, Avery Wilson, que las pantallas del recinto mostraron por un momento al republicano con una sonrisa en su rostro y atento al canto, sin embargo, su semblante cambió ligeramente luego de que los aficionados demostraran su desaprobación hacia él.
Entre gritos, abucheos y sonidos de molestia, la imagen del presidente relució en la arena. Estás señales de protesta terminaron cuando las cámaras dejaron de enfocar al presidente y mostraron la bandera estadounidense, cambiando a sonidos de euforia y emoción cuando comenzaron a mostrar a los jugadores de los Knicks.

Más tarde, la Casa Blanca publicó en redes la fotografía del momento en que el presidente fue mostrado a cámara en el evento con la leyenda “Patriots In Control”, junto a la palabra “Trust” en la descripción, sin hacer más comentarios sobre la situación.
Cabe mencionar que con la presencia de Trump en el evento se implementaron medidas de seguridad más estrictas en el estadio. A diferencia de los dos primeros partidos de las finales jugados en Texas, no se instaló ninguna “fan zone” en los alrededores.
Además, autoridades locales pidieron a los aficionados que contaban con entradas llegar con al menos 2 horas de anticipación para someterse a los controles de seguridad establecidos. Junto al mandatario se encontraba su nieta Kai, el asesor personal Boris Epshteyn y los secretarios del gabinete Lee Zeldin, Sean Duffy y Doug Burgum.