En Torreón se pierden 64 mil litros de agua por minuto en fugas

En Torreón se pierden 64 mil litros de agua por minuto en fugas

Dicen que en Torreón se pierden 64 mil litros de agua por minuto. Dicen que es un número.

Por San Diego Red el mayo 12, 2026

Por Jaime Martínez Veloz.

Dicen que en Torreón se pierden 64 mil litros de agua por minuto. Dicen que es un número.

Pero no.

Es una herida abierta. Una que gotea, que chorrea, que sangra agua en un desierto que ya no aguanta más.

Perder 64 mil litros por minuto no es una falla. Es abandono.  Y el abandono siempre tiene responsables, aunque se escondan detrás de comunicados, de excusas, de “ya casi queda”.

Aquí, donde el sol cae como sentencia y el viento levanta polvo como si buscara justicia, nos repiten que “no hay agua”. Pero la verdad camina por debajo de la tierra, por esas tuberías viejas que ya no son red, sino cicatrices.

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En Torreón ahora peleamos contra el tiradero de agua. Porque la ciudad produce agua, pero la deja ir como si no fuera vida, como si no fuera derecho, como si no fuera memoria.

64 mil litros por minuto.  Mientras tú llenas un vaso, miles de litros se escapan por tuberías cansadas, por válvulas que ya no responden, por líneas que hace años pidieron descanso y nadie escuchó.

Torreón saca entre 2,875 y 3,125 litros por segundo. Un chorro que debería alcanzar para todos: para los de arriba, para los de abajo, para los que tienen cisterna y para los que solo tienen esperanza.

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Pero no alcanza. Porque la ciudad la tira. Porque la red está vieja, parchada, cansada. Porque entre 2019 y 2024 hubo 33,885 fugas, treinta y tres mil veces que el agua salió a la calle a decirnos que algo estaba roto… y no solo la tubería.

Y mientras tanto, en las colonias, la gente organiza su vida alrededor de un chorrito. El baño racionado. La cubeta lista. La pipa que a veces llega y a veces no. La dignidad esperando turno.

Pero hay otra verdad, más honda, más incómoda, más rebelde: Torreón no solo tira el agua limpia. También desperdicia la sucia que podría volver a servir.

La ciudad genera entre 1,200 y 1,400 litros por segundo de aguas residuales.

Pero no trata todo ese volumen. Las plantas están viejas, rebasadas, cansadas como la red. Y cuando el agua sucia no se trata, pasa lo que pasa siempre que se abandona algo: se pudre, contamina, enferma.

Perdemos agua que podríamos usar. Contaminamos lo que debería estar vivo.

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Pagamos doble por lo que debería costar una sola vez.

Es un modelo absurdo. Caro. Injusto. Un modelo que no respeta a la gente

ni respeta al desierto.

Torreón pierde agua por arriba… y por abajo. Pierde litros… y pierde futuro.

Y lo más duro es esto: no es falta de agua. Es falta de gestión. Falta de mantenimiento. Falta de visión. Falta de voluntad.

La ciudad necesita un cambio de rumbo. No más parches. No más “ya casi queda”. No más discursos que culpan al clima, al destino o a la suerte.

Necesita un Plan Maestro de Reducción de Pérdidas. Sectorización real. Renovación de tuberías. Sensores que midan, no que adivinen. Plantas de tratamiento que funcionen. Reúso del agua tratada, no desperdicio silencioso.

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Y, sobre todo, necesita algo que no se compra ni se perfora: voluntad.

Voluntad para aceptar que el problema no está en el acuífero. Está en la superficie. En la red. En la operación. En la falta de cuidado. En la falta de respeto por un recurso que debería ser sagrado en el desierto.

Torreón produce suficiente agua. Lo que no tiene es una red que la respete… ni un sistema que la recupere.

Y mientras no se atienda esa verdad incómoda, la ciudad seguirá perdiendo agua… y también el rumbo.

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