El Departamento de Seguridad de Estados Unidos llevó a cabo la compra del centro de detención migratorio Otay Mesa, así como el de uno más también localizado en California, como parte de la estrategia del presidente Donald Trump, con el objetivo de acelerar las deportaciones de personas en situación irregular.
De acuerdo con documentos legales, la compra se concretó el pasado 2 de julio por un total aproximado de 1,500 millones de dólares. Cabe señalar que ambos complejos pertenecían a la empresa privada de servicios penitenciarios CoreCivic.
Junto al centro ubicado en la zona fronteriza entre el estado californiano y México, también adquirieron el centro de detención de California City, en Kern al norte del área metropolitana de Los Ángeles, mismo que tuvo un costo de 732.6 millones, mientras que el de Otay tuvo un precio de 739.2 millones.
Pese a su compra, CoreCivic informó que continuará a cargo de la operación diaria de las dos instalaciones, esto debido a los contratos vigentes con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
Está compra sucede poco después de la aprobación de un paquete valorado en más de 70 mil millones en favor del financiamiento del ICE, la patrulla fronteriza y demás agencias federales. Asimismo, asociaciones de derechos humanos señalaron presuntas deficiencias en las condiciones de custodia en centros de detención migrante.
También han denunciado un incremento de muertes de inmigrantes bajo responsabilidad de ICE. Según datos citados en reportes públicos sobre el sistema de detención, el primer semestre del año se reportaron 52 fallecimientos de personas bajo custodia migratoria.