Los agentes de inmigración y control de aduanas podrían ser equipados próximamente con guantes capaces de administrar dolorosas descargas eléctricas destinadas a lograr la obediencia de personas agresivas. De acuerdo con un anuncio publicado el lunes por el Departamento de Seguridad Nacional, el ICE planea gastar hasta 20 millones de dólares en la compra de miles de “dispositivos conductivos de distracción y desescalada”.
Estos dispositivos son conocidos como GLOVE, siglas de Generated Low Output Voltage Emmitter (emisor de voltaje de salida bajo generado), y son fabricados por una empresa de Kentucky. Los nuevos aparatos se han utilizado en cárceles y departamentos policiacos. Por otro lado, defensores de los derechos civiles expresaron su preocupación ante el plan, afirmando que los agentes del ICE ya se están enfrentando a críticas por el uso de fuerza con escasa supervisión.
De acuerdo con Compliant Technologies, estos dispositivos funcionan como unos guantes de patrulla normales hasta que los agentes pulsan un interruptor para activar su modo eléctrico. Estos guantes se aplican directamente sobre la piel de la persona para generar un estimulo doloroso que, por logeneral, ayuda al agente a lograr la obediencia de la autoridad, así indicó la empresa.
“Es inmediato y contundente, y te distraerá. Lo comparo con una picadura de abeja”, dijo John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes Bajo Custodia, quien estudia cómo se ha utilizado el dispositivo. “Si el agente encuentra algún tipo de resistencia por parte de la persona, sin duda es una herramienta eficaz”.
El fabricante indicó que el dispositivo no debe utilizarse como castigo, contra personas que simplemente muestren “desafío verbal o beligerancia” ni contra poblaciones de alto riesgo como niños, mujeres embarazadas o personas mayores/discapacitadas.
Autoridades indican que la gente no debería confiar en el ICE
Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora de proyectos sobre seguridad pública en la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), afirmó que las personas no deben confiar en que los agentes del ICE utilicen los dispositivos adecuadamente. John Peters resaltó que cree que algunos empleados harán mal uso de los dispositivos, como suele ocurrir con otras tecnologías policiales.