A propósito del 137 aniversario de Tijuana, el comerciante y promotor cultural José Aguirre Lomelí platicó en entrevista con San Diego Red sobre la época dorada de la ciudad, marcada por el auge turístico, comercial y cultural que sentó las bases de la Tijuana actual.
El fin de la ley seca en Estados Unidos propició la llegada masiva de turistas del sur de California, atraídos por las aguas azufradas de Agua Caliente, las playas y la vida nocturna. Ese fenómeno quedó documentado en una pieza artística del maestro Joel González Navarro, complementada por los Trillizos Torres Pacheco, en donde se retrata la entrada a Tijuana desde San Ysidro como “un carrusel” de gente.
Aguirre Lomelí destacó que el decreto de la zona libre fue un factor clave para la modernización comercial de la ciudad, que permitió ofrecer productos de perfumería, moda europea y calzado, detonando la llegada de familias enteras a comprar.
Además destacó que el Casino Agua Caliente fue un gran atractivo de la época e incluso la historia registra que en Tijuana estuvo el gángster estadounidense Al Capone y Herb Alpert & The Tijuana Brass, quienes hicieron que reventaran estremecedoramente las voces de la ciudad en el mundo entero.
“Era una vida muy pacífica, muy hermosa que favoreció el progreso. Ahí es donde se inicia la prosperidad de esta que es la frontera más dinámica del mundo en cuanto a registro de entrada y salida de gente de aquí a Estados Unidos y viceversa, creo que estos fueron los principios de esta Tijuana próspera”, resaltó.

La época en la que “a todo el mundo le iba bien”
Sobre cómo se vivió esta época, José Aguirre Lomelí fue enfático y resaltó que “a todo el mundo le iba bien”, refiriéndose incluso a los limpiadores de cristales, vendedores de hot-dogs y pedigüeños que se les permitía estar en la línea y recibían dólares.
“Hay un viejo refrán mexicano que dice que cuando llueve todos nos mojamos. Así que había derrama económica y a todo el mundo le iba bien”.
También indicó que en aquel momento todo tenía un impacto económico positivo, venían a Tijuana a traer sus autos a pintar, cambiar la tapicería, usar talleres mecánicos y posteriormente empezó el boom del turismo de salud.
La mayoría llegaban con el sueño de cruzar a Estados Unidos pero finalmente se quedaban y les iba muy bien, a los pocos meses ya tenían una televisión, carro y una buena calidad de vida.

Los empresarios que marcaron un antes y un después
Desde la experiencia de José Aguirre como empresario de la época, compartió figuras empresariales que marcaron un antes y un después en la ciudad. El gestor cultural mencionó a Dorian’s como un referente de la modernización comercial, por ser “semillero y escuela” que capacitó a gran parte del capital humano de la época en los rubros de ropa, calzado y comercio en general.
Entre los nombres que destacó están Sergio Gavaldón, Salomón Cohen, Miguel Goldstein y Ángel García, así como empresarios llegados de Sonora como Baraquiel Fimbres y los hermanos Limón, Alberto, Alejandro e Irineo. Además de los Fimbres y los Calimax.
También mencionó a Eugenio Rodríguez, los Estudillo, los hermanos Lutteroth, Salvador, Héctor y Enrique, la familia Bustamante y la familia González.
En el sector gastronómico, señaló la aportación de inmigrantes italianos como Natale Matiotti y Domenico Boccaccio.
“Invertían lo que ganaban aquí, generaban muchas fuentes de trabajo, pero hacían escuela, porque después su capital humano se convertía en patrones”, afirmó. “Eso es lo que hay que destacar: la grandeza de Tijuana se debe al trabajo de los tijuanenses.”

Finalmente agregó que la grandeza de Tijuana se debe al trabajo de los tijuanenses. No sólo los nacidos en la ciudad sino aquellos que vienen de cualquier lugar. Y como dice Pepe Galicot, “aquí hay mucho tijuanense venido del Líbano, de Guadalajara, de Sonora, de China, de Japón, pero son tijuaneneses por aquí hicieron su vida y aquí prosperaron”.