Después de años defendiendo públicamente a Marina del Pilar Ávila Olmeda y descalificando a Jaime Bonilla Valdez, la senadora con licencia Julieta Ramírez dio un giro que pocos anticipaban: este fin de semana dejó abierta la posibilidad de construir acuerdos con el exgobernador. El mismo personaje al que calificó desde el Senado como un “mentiroso profesional” y a quien acusó de atacar sistemáticamente al gobierno estatal.
También comentó que tomó distancia de quien fue una de las principales impulsoras de su carrera política. Aunque trabajó como secretaria particular de Marina del Pilar durante su gestión en el Ayuntamiento de Mexicali e incluso anteriormente fue su niñera, la senadora afirmó que no le debe lealtades personales.
“La política no es de lealtades personales. La lealtad es al proyecto, la lealtad es al movimiento, la lealtad es al pueblo”, sostuvo. Incluso aseguró que, si llega a dirigir Morena en Baja California, actuará con independencia de la gobernadora: “Tengo mi propio criterio, tomaré mis propias decisiones, construiré mi propio equipo”.

De la mano de Marina…
El cambio de discurso resulta especialmente significativo porque el ascenso político de Julieta Ramírez ocurrió dentro del grupo encabezado por Marina del Pilar. Fue colaboradora durante su administración en Mexicali y, posteriormente, una de las voces más visibles en la defensa de su gobierno frente a los constantes señalamientos de Jaime Bonilla.
Durante ese periodo, Julieta no solo respaldó a la gobernadora, sino que convirtió a Bonilla en uno de sus principales adversarios políticos.
…al diálogo con quien buscó desgastar a su gobierno
Ahora, rumbo al proceso electoral de 2027, Ramírez asegura que está dispuesta a dialogar con Bonilla “por la unidad del movimiento”, pese a que el exgobernador ha mantenido una confrontación abierta con Marina del Pilar y ha lanzado reiteradas críticas contra su administración.
El contraste es mayor porque Bonilla llegó a advertir que el PT competiría sin Morena si Julieta era la candidata del partido a la gubernatura. No obstante vale la pena recordar algunas de las palabras duras que dirigió de Bonilla.
Dijo ser ingeniero por la UNAM, pero esa institución no tiene registro de él. Dijo ser fundador de Morena, pero fue expulsado. Ahora dice ser del PT, aunque ni los liderazgos de ese partido en Baja California lo reconocen. Se dice de la 4T, pero se dedica a calumniar a un gobierno que sí le es fiel al movimiento. Ya todos saben de qué mentiroso hablo: del no morenista, del no ingeniero y del no gobernador. Y al que le quede el saco, que se lo ponga.

“Mentiroso profesional”
En aquella intervención, Julieta Ramírez acusó a Bonilla de haber intentado perpetuarse en el poder, cuestionó su trayectoria política y cerró su mensaje con una frase que marcó la confrontación entre ambos:
“Lamentablemente, en Baja California tenemos a un mentiroso profesional.”
Hoy, la misma senadora afirma que no descarta sentarse a dialogar con él para construir acuerdos políticos.
Hay decisiones que revelan más que cualquier discurso. Jaime Bonilla nunca ha ocultado su confrontación con Marina del Pilar. Quien hoy sorprende es Julieta Ramírez, porque fue ella quien lo descalificó con algunas de las palabras más duras pronunciadas desde Morena.
Si ahora está dispuesta a sentarse con él, la pregunta no es qué ganó Bonilla, sino qué está dispuesta a sacrificar Julieta. Porque cuando las convicciones cambian al ritmo de las conveniencias políticas, lo primero que se pierde es la credibilidad. La congruencia no se presume, se demuestra. Y tarde o temprano esa incongruencia es la que Julieta tendrá que explicar.