Luis Clemente Jiménez Urías nació en Ensenada, pero desde hace 25 años vive en Tijuana. Quizá por eso su manera de mirar la ciudad conserva algo de quien pertenece y, al mismo tiempo, todavía sabe observar. Conoce sus calles, sus ritmos y sus contradicciones, pero también parece mantener intacta la capacidad de sorprenderse frente a una ciudad que nunca termina de mostrar todas sus versiones.
En el marco del aniversario de Tijuana, hablar con él sobre literatura termina convirtiéndose, inevitablemente, en una conversación sobre la memoria. Sobre los lugares que desaparecen, los cafés que cambian, las calles que un día dejan de ser como las recordábamos y las historias que permanecen cuando todo lo demás se transforma.
Porque para Jiménez una ciudad no se construye únicamente con edificios, avenidas y fechas históricas. También se construye con las palabras de quienes la habitan.
“Creo que la Tijuana de las historias a veces suele ser diferente a la Tijuana del día a día”, reflexiona.
Esa idea parece atravesar no solo su primera novela, From Tijuana With Love, sino también su manera de entender la escritura. Cada autor conserva una parte distinta de la ciudad y, al hacerlo, permite que otros entren en espacios que quizá nunca conocerían desde su propia rutina.
“Yo conozco el mundito en que me muevo, tú conoces desde tu mundito, tu mundo laboral, familiar, y a veces las historias nos permiten traspasar esas barreras y acceder, digamos, a otras Tijuanas”.
Un ensenadense que encontró otra casa en Tijuana
Antes de hablar de Luis Jiménez como escritor, hay que hablar de las ciudades que lo han formado. Nació en Ensenada y encontró en Tijuana el lugar donde ha desarrollado buena parte de su vida adulta. Entre ambas ciudades existe una conexión que aparece constantemente cuando habla de su obra.
Playas de Tijuana, por ejemplo, ocupa un sitio especial en su imaginario precisamente porque le recuerda a su ciudad natal.
“A mí me gusta mucho Playas de Tijuana porque me recuerda a Ensenada. Es como una mini Ensenada”.
Pero Tijuana también lo sorprendió desde el principio. Jiménez recuerda que, cuando se mudó, le impresionaba subir a un cerro y contemplar por la noche la inmensidad de la ciudad iluminada. Años después, esa imagen terminaría entrando en su literatura: Sergio, protagonista de From Tijuana With Love, fuma un cigarro mientras mira las luces y observa el lugar en el que ahora le toca vivir.
Ese gesto dice mucho de la relación del escritor con la ciudad. Tijuana no aparece en sus libros como un simple escenario. Se observa, se camina, se escucha y, poco a poco, se convierte en parte de la vida de sus personajes.


La escritura como un sueño que volvió
Jiménez había escrito cuentos, participado en ejercicios colectivos e incluso desarrollado durante su etapa universitaria un ensayo de alrededor de 80 páginas sobre el budismo en Tijuana. La escritura, por tanto, no era completamente nueva para él. Publicar un libro, sin embargo, permanecía como uno de esos sueños que a veces se dejan guardados durante años.
“Siempre había querido, era mi sueño tener un libro, pero lo dejé por un tiempo”.
El regreso ocurrió cuando entró al taller literario Mañana Lloverá. Ahí recuperó la posibilidad de imaginarse como autor y comenzó a trabajar en la historia que se convertiría en su primera novela.
Escribir From Tijuana With Love le tomó aproximadamente dos años. Durante alrededor de ocho meses trabajó acompañado por un lector y editor, en sesiones en las que leía el texto y recibía observaciones. Para Jiménez, ese proceso fue determinante, especialmente al tratarse de su primera novela.
“Me enriqueció mucho, me acompañó mucho. Es algo que siempre recomiendo para los que nunca han escrito”.
La visita que dejó una historia inconclusa
La semilla de From Tijuana With Love nació, en parte, durante una experiencia aparentemente breve. Un día llegaron al taller literario varias personas procedentes, según recuerda, de un centro de rehabilitación. Algunos de ellos eran deportados.
Jiménez quedó impactado por la posibilidad de que la literatura pudiera convertirse en un camino para personas que atravesaban circunstancias difíciles.
“Me acuerdo que pensé: qué potente es esto, que estés en esta situación, donde tu entorno a lo mejor es difícil, hay drogas cercanas a ti, te quieres componer y las letras son como un camino”.
Imaginó que alguno de ellos regresaría. Que quizá permanecería en el taller, escribiría poemas o incluso terminaría publicando un libro. Le emocionaba la posibilidad de ser testigo de ese proceso. Pero la siguiente semana ya no volvieron.
“Me quedé con esa semillita”.
La historia parecía haber terminado antes de comenzar, y entonces apareció una pregunta: ¿qué pasaría si la ficción continuara aquello que la realidad había dejado inconcluso?
A esa inquietud se sumaron otras experiencias. Jiménez trabajó en un call center donde convivió con personas deportadas, escuchó historias familiares y conoció de cerca la realidad de quienes habían construido una vida en Estados Unidos y, de pronto, llegaron a Tijuana de manera involuntaria. También recordaba noticias sobre padres separados de sus hijos por procesos de deportación.
De esos elementos nació Sergio, protagonista de From Tijuana With Love: un hombre deportado desde Estados Unidos mientras su hija permanece al otro lado de la frontera.
“Ese dolor de separación por la deportación de padre e hijo, creo que eso no hay un libro fronterizo de Tijuana que hable sobre esto”.


La Tijuana que Luis Jiménez decidió escribir
Antes de avanzar con la novela, el autor investigó qué se había contado ya sobre la ciudad. Quería saber si su historia podía aportar algo diferente o si únicamente repetiría las representaciones que durante décadas han acompañado a Tijuana.
Encontró, por supuesto, la migración. Encontró la violencia. Encontró el narcotráfico y la idea de una ciudad marcada por el crimen. Pero también comprendió que su propia experiencia estaba en otro lugar.
“Siento que mi novela pone más este lado de los que vivimos esta vida de letras, bohemia, por así decirlo, que no tiene mucho que ver con la violencia, que no tiene mucho que ver con el narcotráfico”.
La violencia existe en la novela y alcanza al protagonista en un capítulo importante, pero no ocupa el centro. Lo que domina es la relación entre un padre y una hija, así como el proceso de un hombre que, después de perder la vida que conocía, encuentra personas dispuestas a acompañarlo.
“Es más como una persona ayudándose con otras personas para tener una segunda oportunidad”.
Así, Jiménez escribe una Tijuana que muchas veces queda fuera de las representaciones más repetidas de la frontera. Una ciudad de escritores, artistas, librerías, cafés y encuentros. Una ciudad donde también se aprende poesía.
Una ciudad que puede recorrerse dentro de un libro
La Tijuana de From Tijuana With Love tiene lugares reconocibles. La historia se desplaza desde la línea fronteriza hasta la Casa del Migrante y pasa por espacios que forman parte de la memoria cotidiana de muchos habitantes.
Aparecen el Centro, el Pasaje Rodríguez, librerías, artesanos y calles llenas de voces. Aparece también el Café Aquamarino, en Playas de Tijuana, un sitio especialmente importante para Jiménez porque buena parte de la novela fue escrita ahí.
“Esta historia básicamente la escribí en ese café, entonces para mí era importante reflejar esa playa de Tijuana que usamos muchos de los escritores y otros artistas. A veces hay gente pintando y todo, que también es nuestra Tijuana”.
Su mirada sobre el Centro también se aleja de los lugares comunes. No es únicamente la avenida turística ni la ciudad nocturna. Es el Centro de las librerías, de los artistas, de las personas hablando por megáfonos en las calles, de los semáforos llenos de gente y de quienes atraviesan diariamente un espacio que cambia sin dejar de ser reconocible.


Escribir una ciudad antes de que cambie
Para Jiménez, las historias permiten reconstruir lugares que ya no existen de la misma manera. Al leer obras ambientadas décadas atrás, explica, aparecen sitios que desaparecieron o rincones del Centro que hoy tienen otro rostro.
La comparación puede hacerse con París o Nueva York, ciudades cuya identidad no depende únicamente de su arquitectura o de sus registros históricos, sino también de las novelas, cuentos y poemas que las han convertido en escenarios literarios.
Tijuana, pese a su juventud, también ha comenzado a construir esa memoria.
Cada escritor deja una versión distinta. Cada libro conserva una calle, una manera de hablar, un café, una preocupación o una generación. Y quizá ahí se encuentra una de las razones por las que vale la pena contar historias sobre la ciudad en cada aniversario: porque celebrar Tijuana también implica preguntarnos qué recordaremos de ella cuando vuelva a cambiar.
Darle la vuelta a la ciudad de paso
Una de las decisiones más importantes de From Tijuana With Love fue invertir una dirección narrativa muy frecuente en las historias fronterizas.
Durante años, buena parte de los relatos sobre migración han mirado de sur a norte. Tijuana aparece como el último punto antes de cruzar, como una pausa o como una ciudad que debe abandonarse para llegar al verdadero destino. Jiménez quiso mirar hacia el otro lado.
“Todas las historias se centraban más de sur a norte. Siempre es como cruzar y migrar y yo voy hacia el otro lado. En este caso era una historia sobre alguien que deportan, era a la inversa”.
Sergio llega a Tijuana sin haberlo elegido. Su hija permanece en Estados Unidos y la separación lo acompaña constantemente. Sin embargo, la ciudad comienza a ofrecerle algo que no esperaba.
“Lo curioso es que la vida que encuentra Sergio aquí es buena. Encuentra las letras, aprende a hacer poesía, hace amigos, se enamora de alguien”.
La ausencia de su hija nunca desaparece. Esa herida permanece como una voz al oído. Pero Tijuana deja de ser solamente el lugar al que fue expulsado y comienza a convertirse en el espacio donde puede reconstruirse.
“Para mí sí es esta ciudad que te da una segunda oportunidad y que puedes ser feliz. Puede ser una muy buena vida”.

El Spanglish también cuenta la historia de la ciudad
La Tijuana de Jiménez no solo puede verse: también puede escucharse. Durante sus años de convivencia con personas deportadas, el escritor prestó atención a una forma de hablar profundamente fronteriza, marcada por el tránsito constante entre el inglés y el español.
“El Spanglish es una realidad aquí. Tú te subes al taxi y lo escuchas hablando más en inglés que en español”.
Incorporar ese lenguaje era una forma de construir personajes verosímiles, pero también de registrar una realidad lingüística de la ciudad. Esa mezcla terminó llegando incluso al título de la novela.
Sergio escribe cartas a su hija y las firma con una frase: From Tijuana With Love.
“Tenía mucho sentido que si Sergio iba a tener alguna firma, alguna frase con la que cerrara sus cartas a su hija, fuera en inglés”.

Las otras Tijuanas también merecen ser contadas
Luis Jiménez no intenta escribir toda Tijuana. Tal vez porque sabe que ninguna persona podría hacerlo. Lo que hace es conservar la suya y, al compartirla, permitir que otros entren por un momento en esa versión de la ciudad.
“Hay una ciudad que se configura a través de las letras”.
En el aniversario de Tijuana, esa frase adquiere otro peso. Porque una ciudad también envejece en sus historias. También se reconoce en los libros que la nombran, en los personajes que caminan por calles reales y en los lugares que permanecen impresos mucho después de haber cambiado.
Quizá por eso hacen falta más historias sobre Tijuana. No para construir una sola versión oficial de la ciudad, sino para conservar todas las que sea posible.
La Tijuana de la frontera y la Tijuana de la playa. La de quienes nacieron aquí y la de quienes llegaron después. La de quienes quieren cruzar y la de quienes decidieron quedarse. La de los cafés, los escritores, los migrantes, los artistas y las segundas oportunidades.
¿Dónde encontrar los libros de Luis Jiménez?
Actualmente, los libros de Luis Clemente Jiménez Urías pueden encontrarse en Indie Librería, Café RAEy a través de Amazon. Entre sus obras se encuentran From Tijuana With Love y El verano en la playa de las cometas, dos novelas que, desde diferentes personajes y experiencias, exploran la migración, la identidad, la comunidad y la relación de sus protagonistas con Baja California.