Tras varios días de tensión creciente y protestas en múltiples ciudades de Irán, activistas y organizaciones no gubernamentales denuncian un aumento alarmante en el número de muertos, heridos y detenidos. Las movilizaciones avanzaron por dos semanas y se extendieron a todo el país, lo que, según informes, generó una respuesta cada vez más violenta por parte de las autoridades.
Según el grupo de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, la represión ha dejado más de 500 personas muertas y al menos 10 mil 600 detenidas desde el 28 de diciembre. Estas cifras continúan en aumento conforme se actualizan los reportes de hospitales, familiares y organizaciones civiles que documentan casos en los que no se permite acceso a información oficial.
“Más de 544 personas han muerto, 10,681 han sido arrestadas y se han registrado protestas en 585 lugares de las 31 provincias, mientras las manifestaciones a nivel nacional en Irán llegan a su día 15″, compartieron desde su cuenta oficial de Facebook.


Diversos gobiernos han reaccionado ante la situación. El presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, expresó apoyo a las protestas y declaró que, si cae el actual gobierno iraní, Israel podría construir una mejor relación con un futuro liderazgo más abierto al diálogo internacional.
La situación permanece inestable. Activistas afirman que las detenciones masivas, los bloqueos de internet y la presencia de fuerzas militares en calles clave podrían intensificar aún más la confrontación en los próximos días.