El martes un sismo de 7.1 sacudió la prefectura de Kumamoto, en el suroeste de Japón y la cifra de fallecidos aumentó a 18 personas fallecidas, mientras que rescatistas continúan con las labores para buscar sobrevivientes entre los escombros de edificios colapsados.
Autoridades han informado que cinco de las víctimas murieron tras el derrumbe de una chimenea en la planta de Yatsuhiro de Nippon Paper Industries, cifra que se suma a los 13 decesos reportados previamente por el Gobierno de Japón. De acuerdo con información preliminar han señalado que al momento no se puede determinar con exactitud el número de personas atrapadas, debido a la complejidad de las operaciones de rescate.
“Incluso ahora, hay personas esperando ser rescatadas, y esto es una carrera contra el tiempo. Movilizaremos todos los recursos disponibles sobre el terreno para salvar y rescatar a tantas personas como sea posible”, declaró la primera ministra Sanae Takaichi a los periodistas en Tokio.
El movimiento telúrico alcanzó el nivel máximo de 7 en la escala sísmica japonesa, el cual dejó cientos de heridos. En tan solo un hospital se han atendido a más de 200 lesionados, mientras que bomberos han trasladado a alrededor de un centener de personas a distintos hospitales.
Asimismo han advertido a residentes de las zonas que sintieron los temblores permanezcan alertas ante la posibilidad de nuevos terremotos fuertes durante aproximadamente una semana.