El primer juego de una Copa del Mundo vio a México enfrentar a Francia en 1930; el número 100 fue entre Austria y Uruguay en 1954; el 500 fue en 1994 cuando Argentina jugó sin Diego Armando Maradona contra Bulgaria; pero en 2026 Monterrey, fue digno anfitrión del Partido 1000 de los Mundiales.
El cotejo milenario se llevó a cabo en el Estadio de los Rayados de Monterrey, entre Asia y África. Japón enfrentó a Túnez en acción correspondiente al Grupo F. Desde en la mañana, se sentía otro ambiente en la capital del Estado de Nuevo León. La afición estaba inquieta, con ganas de ir al estadio; fueron tantas sus ganas que llegaron desde varias horas antes y esperaron impacientes que se abrieran las puertas.
Pero desde la cola las cosas se empezaron a calentar: los fanáticos nipones aprendían cánticos en español para apoyar a los suyos, los regiomontanos cantaban “Japón, Japón” ya que el uniforme es azul como sus Rayados. Lamentablemente, por la situación que atraviesa su país, hubo poca fanaticada de los tunecinos, y no se pudo disfrutar del color que brindan siempre cuando apoyan a su equipo en otros torneos.
Ya en el estadio, los amantes del futbol recibieron pines especiales celebrando el Partido 1000 de los Mundiales, así como un parche conmemorativo en color oro.
La FIFA decidió no hacer mucho ruido y cambiar la presentación antes del juego, por lo que no hubo mucha fiesta, solo un letrero en las pantallas gigantes donde se celebraba esta hazaña y un mensaje breve de Sergio Ramos, quien aprovechó a decirles unas palabras a los fans de Rayados que tanto lo aman.
Así, sin tanta fanfarria inició el encuentro, pero serían los mexicanos los que se encargaran de poner la fiesta, cuando desde las gradas cantaban “Nipón, Nipón” y de vez en cuando “Túnez, Túnez” para que los visitantes no se sintieran mal.
Desde sus asientos cantaron “El Rey” de Vincente Fernández y el tradicional “Cielito Lindo” con Mariachi. Hubo norteño al medio tiempo y las pausas para hidratación se utilizaron para hacer cantar a los presentes.
Monterrey, digno anfitrión del Partido 1000 de los Mundiales; demostró que la fiesta no la hacen los organizadores ni ninguna institución, sino los fanáticos que desde las gradas se desgarran para cantar y apoyar a los suyos, y en el caso de Japón y Túnez, también a sus visitantes.
Manuel R. Medina es un periodista deportivo basado en Europa que por más de 20 años ha cubierto Liga MX, Liga de Ascenso, NFL, NBA, MLB y otros deportes. Su trabajo lo ha llevado a trabajar cinco Copas del Mundo, Copa América Chile 2015, Copas Oro, UEFA Champions League, UEFA Nations League y varios deportes en el viejo continente y en Medio Oriente. Puedes seguirlo en Twitter en @manuelmedina