Durante la mañanera de este lunes 1 de junio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que Donald Trump no estaría detrás de la “ofensiva” contra su administración.
La mandataria señaló que la presión contra México proviene de sectores de la ultraderecha estadounidense. Los cuales, dijo, mantienen vínculos con grupos de derecha en México que buscan frenar el proyecto de la Cuarta Transformación.
Sheinbaum defiende relación con Estados Unidos, pero sin subordinación
Sheinbaum subrayó que México mantiene disposición para tener una buena relación con Estados Unidos. Siempre bajo los principios de respeto mutuo, defensa de la soberanía nacional y cooperación sin subordinación.
La presidenta afirmó que existen diferencias entre ambos países. Sin embargo, insistió en que su gobierno busca privilegiar las coincidencias y mantener una comunicación directa con la administración estadounidense.
Te puede interesar: Sheinbaum defiende soberanía: “Si Estados Unidos quiere ayudar, que detenga el tráfico de armas”
“Puede haber muchas diferencias, pero lo que buscamos son las coincidencias”, señaló al defender la relación bilateral.
Acusa a ultraderecha de intentar frenar la Cuarta Transformación
La presidenta también sostuvo que hay sectores de ultraderecha en Estados Unidos y en otros países que apoyan a la derecha mexicana con el objetivo de debilitar a su gobierno.
De acuerdo con Sheinbaum, estos grupos tienen una visión autoritaria y rechazan las políticas sociales impulsadas por la Cuarta Transformación. Entre ellas los programas del bienestar dirigidos a los sectores más vulnerables.
Te puede interesar: “No llegamos al gobierno para servirnos”: Sheinbaum rinde cuentas tras dos años
La mandataria reiteró que su administración mantendrá la cooperación con Estados Unidos en diversos temas, pero sin permitir intervenciones en asuntos internos de México.
Sheinbaum insistió en que la relación entre México y Estados Unidos debe construirse desde el diálogo directo y el respeto a la soberanía de ambos países. La presidenta remarcó que su gobierno no está cerrado a la colaboración, pero dejó claro que cualquier acuerdo debe realizarse sin subordinación y sin presiones externas sobre la vida política nacional.