Ante la posibilidad de desastres naturales en la región, los terremotos se mantienen entre las principales preocupaciones de los residentes de California.
La sismóloga Lucy Jones señaló que el riesgo sísmico en el estado no se limita a la Falla de San Andrés.
Jones indicó que en el sur de California existen cientos de fallas y, aunque no se han identificado fallas “nuevas”, al menos entre las de mayor tamaño, la información disponible ha aumentado de manera considerable en las últimas décadas, incluso sobre estructuras ubicadas a varios kilómetros de profundidad.
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Aprendizaje de los sismos en los 80 y 90
Añadió que los científicos aprendieron mucho a partir de dos sismos registrados en las décadas de 1980 y 1990.
“El terremoto de Whittier Narrows y el posterior terremoto de Northridge ocurrieron en fallas que no llegaron a la superficie y, por lo tanto, no se reconocieron hasta que ocurrió el terremoto”, dijo Jones.
“Debido a esos terremotos, realizamos otros estudios, y básicamente realizamos tomografías computarizadas de la cuenca de Los Ángeles para mapear la imagen de esas fallas, así que creo que tenemos una idea bastante clara de dónde se encuentran”, agregó.
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Fallas nuevas pueden causar más daños
Aunque la Falla de San Andrés suele concentrar la atención por su extensión y velocidad de desplazamiento, Jones explicó que en la próxima década podrían ser otras fallas las que generen mayores afectaciones.
“Las fallas más débiles tienen terremotos más grandes porque la magnitud del terremoto depende de la longitud de la falla que se mueve, y si es fuerte y presenta muchas heterogeneidades, el pequeño terremoto comienza y no puede seguir rompiendo la falla y se detiene, por lo que se producen muchos de estos pequeños terremotos”, aseguró.

Al ser cuestionada sobre si algunas fallas son más activas que otras, señaló que la actividad debe entenderse en una escala de tiempo geológico.
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“En una falla activa, ¿verdad?, el deslizamiento se acumula en la falla literalmente en milímetros por año. El más rápido de los terremotos de San Andrés es de 35 mm al año, lo que equivale aproximadamente a una pulgada y media. Es como cómo crecen las uñas, pero imagina si no te las cortaras durante 200 años”, indicó Jones.
Desarrollan nueva red de estaciones GPS
Tras el terremoto de Northridge, añadió la sismóloga, se desarrolló una red de estaciones GPS permanentes que permite medir con precisión la acumulación gradual del movimiento de las placas tectónicas.
“Todos vivimos a unos 8 kilómetros de una falla activa, y cuál de ellas se desintegrará durante tu vida es un subconjunto aleatorio de esa cantidad”, aseveró.
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En cuanto a la preparación y recuperación ante un sismo de gran magnitud, Jones subrayó la importancia de los vínculos comunitarios por encima de las medidas materiales.

Importancia de los vínculos comunitarios
“Cuando me preguntan sobre la preparación para terremotos, me niego a hablar de kits. Les digo que se olviden del kit y hablen con su vecino”, señaló.
“Miren lo que sucedió en Altadena el año pasado. Es una comunidad que se ha unido y se está recuperando bien porque se apoyaron mutuamente. Así que me da mucha esperanza que nos irá bien en el próximo terremoto si aprendemos de Altadena sobre cómo trabajar juntos”, concluyó.
Con información de CBS News