
Entre las medidas de precauciones se encuentran las siguientes:
• Bloquear escaleras utilizando puertas de seguridad infantil.
• Enseñarles a los niños a marcar al número de emergencias.
• Tener un plan de escape en caso de incendio.
• Asegurar muebles pesados que puedan caerse.
• Instalar detectores de humo.
• No dejar al alcance de los niños objetos pequeños, baterías, limpiadores industriales, medicamentos, bolsas de plástico, encendedores, cerillos, objetos punzocortantes o armas.
• Tapar conexiones de corrientes eléctricas.
• Vigilar constantemente a los niños.
• Asegurar puertas de alacenas, libreros, cajones y closets.
• No dejar cables colgados y descartar aquellos que estar rotos.
• Usar velas solo cuando hay un adulto en la misma habitación.
• Restringir el acceso a la cocina, pues los pequeños pueden sufrir quemaduras y accidentes.
• Mantener las plantas fuera del alcance de los niños, pues algunas pueden ser venenosas.
• En niños menores de 1 año se puede reducir el riesgo de muerte súbita al dormirlos boca arriba en un colchón firme. No se recomienda que los bebés duerman en una cama con sus padres.
• Mantener juguetes, almohadas, edredones y cobijas fuera de la cuna para su seguridad, evitando así el riesgo de asfixia.
• Alejar de los pequeños las lámparas de noche que puedan caerse y provocar incendios.

Se estima que solo en Estados Unidos cada 20 minutos alguien se lastima con un mueble que le cae encima, como un librero, televisión u otro objeto pesado.
La Academia Americana de Pediatría también desaconseja el uso de trampolines recreativos. Estos han sido una actividad muy popular entre niños y adolescentes. La mayoría de los accidentes ocurren cuando hay múltiples usuarios en el trampolín y existen riesgos de lesiones en la columna cervical (cuello) sobre todo al intentar volteretas y saltos hacia atrás.