Desde el inicio de su administración, el presidente Donald Trump ha señalado como una de sus prioridades el desmantelamiento de las redes de los cárteles y organizaciones narcoterroristas. En el marco de la cooperación entre Estados Unidos y México, impulsada por Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, ambos países buscan combatir no solo el tráfico de drogas, armas y la actividad criminal, sino también los recursos ilícitos, las estructuras financieras, los facilitadores y los actos de corrupción que permiten su operación. Toda persona o entidad vinculada con estas redes deberá responder ante la justicia.
Las drogas y las armas pueden ser reemplazadas. Pero cuando les quitamos los recursos que permiten a los cárteles comprar fentanilo y precursores químicos, adquirir armas, reclutar, reconstruir sus redes y financiar otros delitos, golpeamos el corazón de sus operaciones. Al quitarles el dinero, les quitamos la capacidad de reorganizarse y seguir dañando a nuestras comunidades. Eso también significa combatir la corrupción. La corrupción aleja la inversión legítima, perjudica a los ciudadanos, genera inseguridad y facilita la operación de las redes criminales. El dinero ilícito deja un rastro, y quienes lo tocan quedan marcados. Vamos tras ambos.
Por eso es importante el Foro Internacional sobre Delitos Financieros CI-FIRST. Por primera vez, expertos de ambos gobiernos, autoridades financieras, instituciones encargadas de hacer cumplir la ley y el sector privado están conectando información que ninguna institución o país puede ver por sí solo. Una transacción sospechosa puede llevarnos a cuentas, activos, facilitadores y, finalmente, a una red criminal más amplia. A través de grupos de trabajo bilaterales, el intercambio de información en tiempo real, las sanciones de OFAC y la cooperación con autoridades financieras mexicanas, estamos convirtiendo esa información en investigaciones, acciones concretas y resultados.
Los cárteles alguna vez creyeron que podían proteger sus recursos trasladándolos a través de las fronteras y ocultando distintas partes de sus redes. Ya no. Cuando los Estados Unidos y México trabajan juntos con otros socios internacionales, no hay dónde esconderse. Seguir el dinero. Conectar la información. Tomar acciones decisivas. Así es como los golpeamos donde más les duele; así es como desmantelamos toda la red.