El Hospital de Salud Mental de Tijuana alertó a los padres de familia por afectaciones en la salud mental de sus hijos debido al uso excesivo y sin supervisión de dispositivos electrónicos, como celulares, tablets, computadoras, así como las redes sociales.
Con el fin de concientizar sobre la importancia de establecer límites y evitar conductas de riesgo que pongan en peligro tanto su salud física y emocional, Aranza Solís Nicolás impartió la plática “Conectados pero vulnerables: salud mental en adolescentes digitales”.
“Es una realidad que hoy los padres están más ausentes, no porque quieran, sino porque está la necesidad que deban trabajar, por ello no hay un acompañamiento adecuado con el niño y adolescente, además que toda la carga no puede recaer en el maestro”, indicó la coordinadora del departamento de Psicología del área de hospitalización.
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Los problemas que afectan a los adolescentes
Problemas emocionales, físicas y sociales están impactando en los adolescentes con el auge de la “ansiedad social” y las dificultades que tienen para comunicarse e interactuar con el otro.
A ello se suma la depresión y trastornos de conducta alimentaria que se presentan mucho más en las mujeres, ansiedad , así como conductas impulsivas en los varones y problemas de aprendizaje, atención y ciberacoso por igual.
“Estamos viendo como está disminuyendo la tolerancia al malestar y los menores requieren estímulos constantemente y por ejemplo, pueden ver mil videos en un día y todavía decir que no vieron nada”, agregó la especialista.
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Las dificultades para comunicarse
Los menores tienen una distorsión en el tiempo, no están desarrollando habilidades para socializar cara a cara, añadió, les cuesta interactuar con el otro o les causa malestar, así como iniciar una conversación, pues es más fácil comunicarse a través de memes.
Aranza Solís mencionó que el tiempo ideal en una pantalla electrónica para menores a partir de los 6 años es de media hora y de una hora u hora media repartida durante el día, de los 10 a 19 años, pero son pocos los padres que están al pendiente del tiempo.
Por ello, destacó la importancia de establecer límites, pero desde un consentimiento familiar, sin olvidar que es básico el modelamiento, es decir, que si se va a exigir algo es porque también el otro está dispuesto a realizarlo.
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“Entonces si decimos no teléfonos en la mesa, es porque como papá y mamá tampoco los voy a utilizar, es decir, ser coherentes y congruentes con lo que pedimos a nuestros hijos”, comentó.

Fomentar la interacción
Invitó a los padres o al cuidador primario a comunicarse con el menor, estar al pendiente de los contenidos que consume y hablar de las afectaciones o si es real lo que ven y aprovechar cualquier momento del día y fomentar la interacción.
De igual forma recordó la importancia y utilidad de un acompañamiento psicológico, inclusive de terapia familiar, para establecer en conjunto nuevos límites donde todos los miembros participen.
