La Fiscalía de los Estados Unidos en el Distrito Sur de California informó sobre el reciente arresto de Georgina Bribiesca Chávez, ciudadana originaria de Tijuana, Baja California, quien enfrenta actualmente un proceso legal por el delito de tráfico de vida silvestre.
Durante la audiencia realizada este miércoles, 19 de agosto, la jueza federal Jill L. Burkhardt, ordenó que Chávez, quien se declaró inocente, permaneciera detenida y sin derecho a fianza mientras está en espera del juicio. La próxima comparecencia está programada para el 27 de agosto del 2026 en punto de las 9:30 a.m.
En la sesión, señalaron la participación de Salvador Pelayo, residente de Chula Vista y presunto cómplice de Bribiesca Chávez, quien fue arrestado el pasado mes de julio y tiene una próxima audiencia programada para el 2 de octubre de 2026 ante la jueza Cathy A. Bencivengo.
La mujer es acusada de formar parte de una red de contrabando de reptiles exóticos que estuvo en funcionamiento durante varios años. Los ejemplares eran introducidos y también sacados de su hábitat en Estados Unidos.
¿Cómo sucedió el arresto?
Georgina fue arrestada la semana pasada intentando cruzar a bordo de un vehículo la frontera entre Estados Unidos y México a través del puerto de entrada San Ysidro. Al solicitar el cruce, la acusada le aseguró a un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) que no tenía nada que declarar.
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Cuando revisó sus documentos de identificación, el agente descubrió que Chávez tenía una orden de arresto pendiente por una investigación sobre tráfico de vida silvestre, por lo que se ordenó su detención, mientras que el auto en el que viajaba fue incautado.

Hasta el día siguiente, los agentes a cargo del depósito de vehículos incautados inspeccionaron el coche de Chávez, un Volkswagen color rojo, descubriendo un compartimiento oculto ubicado detrás del asiento trasero.
Al realizar una búsqueda a fondo se encontraron con fundas de almohada anudadas y selladas con cinta adhesiva. En algún momento, una de las fundas se comenzó a mover, por lo que el agente solicitó la intervención del Zoológico de San Diego.
El personal del zoológico abrió con cuidado los paquetes y descubrió 60 lagartos Abronia, 4 víboras de palma de manchas amarillas (una especie venenosa), 3 caimanes, una cría de cocodrilo y una serpiente Índigo. Cabe destacar que estos animales se encuentran protegidos por tratados internacionales debido a que se encuentran en peligro de extinción o amenazadas por la disminución de sus poblaciones a nivel mundial.
Tras su arresto, la acusada jamás informó a las autoridades sobre los ejemplares, permitiendo que permanecieran abandonados durante casi 24 horas bajo el intenso sol de agosto en San Ysidro.
Por desgracia, se informó que los 3 caimanes murieron antes de que el Zoológico de San Diego pudiera brindarles atención, mientras que el estado de salud del resto de los animales restantes se reporta como estable y continúan al cuidado de las autoridades del zoológico.
“Estos animales no eran carga; eran seres vivos sometidos a condiciones peligrosas con fines de lucro”, declaró sobre el caso el fiscal federal Adam Gordon.
Investigación
Según documentos judiciales, se tiene registro de que presuntamente, tanto Chávez y Pelayo, comenzaron a colaborar en 2023 para traficar con fauna silvestre hacia Estados Unidos y venderla a compradores estadounidenses.
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos dio inicio a una investigación encubierta sobre dicho delito. Autoridades señalan que los acusados participaron en varias compras encubiertas de tortugas protegidas, por lo que fueron vigilados por los investigadores mientras enviaban y recibían fauna silvestre en centros de envío en los alrededores de San Diego.

En marzo de 2025, agentes encubiertos compraron 4 tortugas de caja mexicanas protegidas a Pelayo y su socio en México. Fue Chávez quien se reunió personalmente con el agente encubierto para entregarle los animales vivos pocas horas después de cruzar la frontera entre Estados Unidos y México por la cantidad de 2 mil 600 dólares.
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Tras la compra encubierta, las tortugas, mismas que pertenecían a una especie protegida nativa de México, fueron trasladadas al Zoológico de Oakland para su cuidado. Sus cuidadores señalaron que su mal estado de salud, probablemente debido a que fueron capturadas en la naturaleza y contrajeron una enfermedad respiratoria, derivaron en su muerte apenas un par de meses después.
En varias ocasiones se observó a Chávez recogiendo tortugas de caja orientales, originarias de Nueva York, en un centro de distribución en San Diego, las cuales introducía de contrabando en México en un modus operandi similar por el que fue detenida hace poco.
Autoridades consideran que ambas personas traficaron juntos con fauna exótica durante varios años, llegando a obtener decenas de miles de dólares en ganancias por la venta de estos animales a compradores en Estados Unidos.