Un tribunal federal ha condenado a Isaac Jiménez, ciudadano estadounidense residente en Tijuana, a 12 años de prisión por su participación en una conspiración de tráfico ilegal de personas; además, se le ordenó pagar $24,500 dólares en indemnizaciones a las familias de las víctimas.
La red de tráfico ilegal que “prometía” cruces a Estados Unidos a migrantes: terminaban secuestrados y extorsionaban a sus familias
Se detalla que esta organización, con sede en Tijuana, prometía cruzar a migrantes hacia Estados Unidos; sin embargo, en su lugar terminaba reteniéndolos contra su voluntad, enviaban videos de tortura a sus familias y exigían miles de dólares en rescate antes de abandonar o asesinar a las víctimas.
Jiménez residía en Escondido antes de mudarse a Tijuana, había estado involucrado en el tráfico de migrantes durante años antes de unirse a la organización en 2024. Aunque sabía que la red torturaba y ejecutaba a las víctimas, continuó recolectando el dinero de los rescates y coordinando los viajes.
“Fue condenado por delitos de tráfico de migrantes en 2015 y 2017, y fue detenido nuevamente en 2022 en relación con otra investigación sobre tráfico de migrantes. A principios de 2024, tras ser puesto en libertad en México, Jiménez comenzó a trabajar para miembros de una organización con sede en Tijuana, transportando migrantes desde la zona fronteriza hasta distintos lugares de Estados Unidos a cambio de un pago.”
A esta red se asocian dos casos, uno en septiembre de 2024 donde C.G.C., un padre de familia con 4 hijos, buscó ingresar ilegalmente a Estados Unidos por medio de dicha organización; sin embargo, terminó retenido contra su voluntad en México mientras los secuestradores exigían $30,000 dólares a su familia y amenazaban con matarlo.
Su familia pagó $15,000 dólares recolectados por Jiménez, quien lo transportó a Tijuana y se lo entregó a los secuestradores; a esto le siguieron demandas de rescate como autos y más dinero; cuando la familia ya no pudo seguir pagando, amenazaron con revelar la ubicación del cuerpo de C.G.C, la comunicación se vio interrumpida, el hombre sigue desaparecido y documentos judiciales presumen que este fue asesinado en México por cómplices de Jiménez.

El segundo caso, ocurrido 3 meses después, involucra a V.A.E., una mujer mexicana de 21 años que contactó a la organización con la finalidad de coordinar su cruce ilegal. De este trabajo, Jiménez iba a obtener una comisión de $1,000 dólares.
“En cambio, sus cómplices llevaron a V.A.E. a un refugio y la mantuvieron cautiva, exigiendo 30 000 dólares a su familia a cambio de su liberación. Los secuestradores enviaron videos en los que se veía a V.A.E. siendo amenazada con armas de fuego y golpeada; amenazaron con matarla si no se pagaba el rescate.”
Se menciona que la familia de V.A.E. terminó pagando aproximadamente $10,000 dólares, pero esta nunca fue liberada. Sus restos fueron descubiertos en Tijuana en noviembre de 2025 y se identificaron por medio de pruebas de ADN. Los documentos judiciales detallan que probablemente fue asesinada por los cómplices de Jiménez.
“Existe la fantasía de que los traficantes de personas están del lado de los vulnerables. Pero la verdad es otra: son mentirosos, chantajistas y asesinos. Si quieren pruebas, sigan leyendo», dijo el fiscal federal Adam Gordon.
La jueza Janis L. Sammartino describió los hechos del caso como “la pérdida de vidas más deliberada e innecesaria que he visto en mucho tiempo”. Dirigiéndose al Sr. Jiménez, le dijo: «Te aprovechaste de las personas más vulnerables».
“Te aprovechaste de las personas más vulnerables”, declaró la jueza a Jiménez.
A pesar de estos dos casos, Jiménez continuó trabajando con la organización y coordinando operaciones de tráfico ilegal; las autoridades recuperaron mensajes de su teléfono celular en donde se refleja su participación continua, así como su conocimiento del uso de amenazas y violencia por parte de la organización.
“En un intercambio, Jiménez habló de una mujer no identificada que no estaba cooperando y sugirió llevarla a una oficina. Otras comunicaciones entre miembros de la organización hacían referencia a hacer desaparecer a personas y a la tortura. Los investigadores también recuperaron un video que mostraba a un hombre con las muñecas atadas, como si hubiera sido detenido o secuestrado.”
Jiménez admitió haber coordinado dichas operaciones de ttráfico de migrantes y haber recaudado pagos de rescate de familiares que, en realidad, se encontraban cautivos por sus cómplices.