Opinión | Defensa de la Investidura en Tiempos de Vulgaridad

Opinión | Defensa de la Investidura en Tiempos de Vulgaridad

Crónica desde el polvo y la memoria frente a una agresión infame.

Por Arq Jaime Martínez Veloz el 16 de septiembre del 2026 a las 2:11 pm PDT

Por Jaime Martínez Veloz

Yo vivo aquí, de esta tierra que me adoptó como a miles o millones de bajacalifornianos. De esta tierra que no se aprende en los libros, sino en las rodillas raspadas. De esta frontera donde el polvo es testigo, donde la noche tiene memoria, donde el barrio sabe quién es quién, aunque nadie lo diga.

Soy de las colonias donde el agua llegó porque la peleamos, de los cerros donde la luz se encendió porque la exigimos, de los barrios donde la dignidad es la única riqueza que no se ha podido comprar.

Y lo digo sin rodeos: la Gobernadora y yo venimos de mundos distintos. Tenemos formaciones diferentes, proyectos de vida que no se parecen, historias que no siempre se cruzan. Ella caminó un camino. Yo caminé otro. Ella representa al Estado. Yo represento al barrio.

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Pero esa distancia —esa diferencia de origen, de historia, de destino— no significa que yo vaya a guardar silencio cuando la atacan con una mentira infame, cuando la ensucian con una vulgaridad sin madre, cuando intentan degradar no solo a la mujer, sino a la institución que representa y a todos los bajacalifornianos que están detrás de esa investidura.

Porque la dignidad no se negocia según el partido. La dignidad se defiende porque es dignidad. Porque es frontera. Porque es territorio. Porque es memoria.

Yo conozco el barrio. Conozco a los meseros. Conozco las mesas donde se han sentado los que creen que el poder es una servilleta que se dobla a su antojo. Conozco las noches donde se hablaba de dinero que no venía del trabajo, de cuentas mochas, de negocios que no se escriben en papel, de personajes que caminaban cerca del miedo creyendo que eso los hacía importantes.

Y sí, lo digo desde mi memoria, desde mi territorio, desde mis ojos, pero también desde lo que mis amigos meseros vieron, desde lo que ellos escucharon, desde lo que ellos atendieron en esos hoteles donde la noche tiene otro idioma.

Ellos me contaron. Ellos me dijeron. Ellos fueron testigos silenciosos de reuniones que no salían en los periódicos.

Y por eso digo —como memoria, como relato, como barrio—:

Yo he visto cómo se movía la sombra de Bonilla en esos lugares. He escuchado de mis amigos cómo se reunía con gente que no venía del trabajo honrado, cómo lo regañaban porque llegaba con números que no cuadraban, cómo intentaba jugar en ligas que no eran suyas. No lo digo por chisme. Lo digo porque ellos estaban ahí. Porque ellos escucharon. Porque ellos vieron. Y porque yo confío en la palabra del barrio.

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Y cuando escucho a personas decir que “le creen más a Bonilla que a la Gobernadora”, yo sé —por lo que me han contado, por lo que he visto, por lo que he escuchado— que detrás de esas palabras hay hechos que no se han contado completos.

Porque yo tengo información. Información que no inventé. Información que me llegó de gente que estuvo ahí. Información que habla de reuniones, organigramas, documentos, fechas, nombres.

Y lo digo claro: el día que la FGR me cite para ratificar mi denuncia, yo voy a ampliar la información. Voy a entregar lo que tengo. Voy a decir lo que sé. Voy a poner sobre la mesa lo que me consta desde el territorio, desde el barrio, desde la frontera.

Porque esto no es un juego. Porque esto no es un rumor. Porque esto no es un chisme. Porque esto no es un pleito político.

Esto es soberanía. Esto es Estado. Esto es Baja California.

Por eso hablo. Por eso escribo. Por eso ardo.

Porque al atacar a la Gobernadora con ese tipo de agresiones infames, no solo le faltan el respeto a ella, sino a toda la población que representa, a toda la gente que confió en la institución, a todo un Estado que ha sido frontera, puerta, muro, puente, territorio defendido con uñas y memoria.

Yo soy barrio. Yo soy frontera. Yo soy territorio. Y desde aquí digo:

no vamos a permitir que la mentira se vuelva costumbre, ni que la vulgaridad se vuelva estrategia, ni que el ataque destruya la dignidad de la institución.

Porque esta Baja California que yo conozco, la de las colonias, los meseros, los sindicatos, sabe defender lo que es suyo.

Y yo también.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de su autor y no representan ni parcial ni totalmente la opinión de SanDiegoRed.

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