El presidente de la Asociación de Escuelas Particulares de Tijuana, Marko Díaz detalló que con los resultados de la más reciente prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), México ya conoce el diagnóstico; el desafío ahora es encontrar, probar y escalar las respuestas.
Los resultados educativos que colocan a estudiantes mexicanos por debajo de los niveles deseables en matemáticas, ciencias y lectura —dijo—, representan mucho más que un problema escolar. Sus consecuencias alcanzan la formación de talento, la productividad, la innovación, la movilidad social y la capacidad del país para competir en una economía transformada por la tecnología y la inteligencia artificial.
Pero detrás de las estadísticas, precisó el presidente de la ADEPT, existe una pregunta que difícilmente puede responder un examen internacional: “¿qué sucede dentro de un niño antes de que deje de aprender?”
Díaz remarcó que desde Baja California, una propuesta educativa lleva años trabajando precisamente alrededor de esas preguntas; se trata de la Pedagogía del Despertar, desarrollada por él mismo, desde sus conocimientos como doctor en educación, a partir de años de experiencia educativa y posteriormente llevada a la práctica en una comunidad escolar que comprende desde preescolar hasta bachillerato.
Su tesis central desafía una concepción tradicional de la enseñanza: “la educación no construye el potencial humano; construye la arquitectura que permite desplegarlo”, afirmó Marko Díaz.
La propuesta parte —explicó—, de que enseñar contenidos sigue siendo indispensable, pero resulta insuficiente si el estudiante no desarrolla simultáneamente las capacidades humanas que le permitirán utilizar ese conocimiento: pensamiento crítico, curiosidad, autonomía, disciplina, resiliencia, creatividad, colaboración y sentido de propósito.

UNA EXPERIENCIA CONSTRUIDA DURANTE AÑOS
La Pedagogía del Despertar no surgió como reacción a los últimos resultados educativos ni como respuesta circunstancial al debate actual, aclaró el dirigente de escuelas particulares de la ciudad. Es producto de años de trabajo educativo y de la observación sistemática de una pregunta: por qué algunos estudiantes logran desarrollar sus capacidades mientras otros, aun teniendo potencial, terminan desconectándose del aprendizaje.
Durante su implementación, el modelo ha acompañado a cientos de estudiantes y familias, incluyendo niñas y niños con autismo, TDAH, dislexia y otras necesidades específicas del aprendizaje, especificó Marko Díaz.
Su enfoque, dijo, no pretende sustituir diagnósticos, terapias ni intervenciones clínicas. Su ámbito es educativo; busca conocer al estudiante, identificar fortalezas y barreras, establecer objetivos, adaptar estrategias pedagógicas, acompañar al docente, involucrar a la familia y construir progresivamente autonomía y aprendizaje.
Algunos de esos procesos, informó, han acompañado a estudiantes durante diferentes etapas de su formación, hasta concluir ciclos escolares y continuar posteriormente estudios superiores.
Para Díaz esa experiencia condujo a uno de los principios fundamentales de su propuesta: “el diagnóstico puede ayudarnos a comprender a un niño, pero nunca debería utilizarse para decidir hasta dónde puede llegar.”
Esa frase, puntualizó, resume una distinción central de la Pedagogía del Despertar: reconocer una condición sin convertirla en identidad; comprender una dificultad sin transformarla en destino.