Sembrador de Identidad: José de Jesús Sigala Ojeda

Sembrador de Identidad: José de Jesús Sigala Ojeda

Ante un centenar de asistentes, este martes 25 de agosto, en las instalaciones de la Sociedad de Historia de Tijuana.

Por San Diego Red el 27 de agosto del 2026 a las 10:26 am PDT

Ante un centenar de asistentes, este martes 25 de agosto, en las instalaciones de la Sociedad de Historia de Tijuana, se presentó el libro “Sembrador de Identidad: José de Jesús Sigala”, elaborado por el historiador José Gabriel Rivera Delgado y promovido por Carmen Angelina Gutiérrez Sigala, nieta del personaje de estudio, quien elaboró el respectivo prólogo.

            En esta publicación además se incorporaron los textos del Mtro. Mario Ortiz Villacorta Lacave, cronista de la ciudad y Armando Fidel Ramos; ambos proporcionaron sus opiniones sobre el profesor Sigala, destacando los valores cívicos, culturales y deportivos, que este personaje promovió a lo largo de su vida, desde su arribo a Tijuana en 1928 y luego su traslado a Mexicali en 1964, hasta su fallecimiento en ese año.

         La historia de la ciudad de Tijuana, así también la de nuestro estado de Baja California, están marcadas por corrientes migratorias de un sinfín de connacionales que han arribado a estas tierras buscando nuevas condiciones de vida. Esa situación se ha dado por décadas, debido a que en sus terruños no pudieron tener acceso a ella, por múltiples situaciones sociales, políticas y económicas.

Sin embargo, muchos de esos migrantes llegaron a estas latitudes fronterizas para hacer patria; echar raíces, dejar huella y aportar al bienestar de esta comunidad mexicana, ubicada donde empieza nuestra República Mexicana. Me refiero a personalidades que eran profesionistas de alguna área del conocimiento como médicos, químicos, arquitectos, ingenieros, abogados, contadores públicos o profesores.

Un caso particular de ello es la figura de un personaje singular de la historia del magisterio bajacaliforniano. Se trata del profesor José de Jesús Sigala Ojeda, quien en su tierra natal jalisciense tuvo buenas condiciones de vida, pero le gustaba explorar nuevas situaciones en su destino.

Nativo de Guadalajara, Jalisco, donde nació el 18 de octubre de 1901, pero formado en la ciudad de La Paz, Baja California Sur, se trasladó hace un siglo a la parte norte de la península, primero a Tijuana y después a Mexicali. Casado en tierras sudcalifornianas en 1925, llegó a la frontera de Tijuana en 1928, en donde empezó a tener importante presencia en el desarrollo educativo de la comunidad, no solamente como profesor de salón de clase en las escuelas primarias “Miguel F. Martínez” y “Álvaro Obregón”, sino que tuvo una interesante participación en la vida deportiva, cívica y cultural de dicha ciudad fronteriza. Fue orador de eventos que los tijuanenses festejaban las efemérides del calendario cívico nacional. En esa última, también fue profesor fundador de la Escuela Secundaria, primera de su tipo en Tijuana, desde el año de 1930 y reconocida oficialmente en 1937.

Posteriormente, en 1943 fue designado Inspector de Educación de la Zona Uno (también fue de la Zona Dos e inclusive director de Educación Federal), del Territorio Norte, con sede en la ciudad de Mexicali, a donde se trasladó y en la capital de la entidad, también efectuó una significativa actividad como promotor del civismo, la cultura y el deporte.

Con esta biografía del profesor José de Jesús Sigala Ojeda se pretende dejar testimonio de su vida y significativo legado en el magisterio bajacaliforniano, pero también que sirva de ejemplo para las nuevas generaciones de profesores que se forman constantemente en las aulas, así como para ciudadanos por su excelente lección de civismo y amor a la patria chica. Especialmente, este texto está dedicado a la distinguida descendencia del maestro Sigala Ojeda, cuya principal herencia son los valores heredados del amor al terruño y a su cultura.

Su nieta, la Dra. Carmen Angelina Gutiérrez Sigala, profesora que heredó de su abuelo esa inquietud de compartir el conocimiento con la niñez y juventud, tan importante para formar ciudadanos conscientes de la riqueza cultural fronteriza, recuerda a su abuelo de la siguiente manera: “Disfruté un tiempo muy corto de la presencia de mi abuelo Jesús. Él dejó una huella muy profunda en mí; es una marca que ha estado conmigo toda la vida. Mis recuerdos son de todo tipo: alegría, amor, pero también de dolor. La casa de mis abuelos Jesús y Carmen estaba ubicada en la calle Sexta y Mutualismo, en el centro viejo de Tijuana. Recuerdo la casa tan bien, como si en este momento estuviera dentro de ella. Según los relatos de mi madre, su hija, el abuelo Jesús construyó con sus propias manos, los adobes que darían lugar a la casa de la familia Sigala Cota”.

En otro momento, recuerda “Pasaron los años y aprendí a conocer cada vez más a mi abuelito Jesús a través de los ojos de mi sabia madre. Ella se llamaba María Buenaventura Sigala Cota de Gutiérrez, mejor conocida por todos como Beba, pues a ella no le gustaba su nombre. Se hizo costumbre que mi mamá comentara, cada vez que yo hacía algo similar a mi abuelo ´igual a tu abuelito Jesús´. Así fui conociendo poco a poco a mi abuelo materno, con el que compartí tan poco tiempo de vida. Me enteré de que además de que fue un excelente maestro, fue inspector y supervisor de zona, trabajó en la radio, le gustaban los deportes, participó activamente en la vida cívica del estado de Baja California, daba discursos, leía poesía, tenía buenos amigos y una hermosa familia: mis queridos tíos y tías y su esposa Carmen, mi preciosa abuela. También, le gustaba leer, viajar y fue masón grado 33. Casi siempre encabezando los eventos cívicos de la época. Coleccionaba libros y tuvo, probablemente, la biblioteca más grande de Baja California en ese momento. Fue una situación muy lamentable cuando la biblioteca privada de mi abuelito se quemó. El incidente le dolió tanto, que no pudo contener las lágrimas y lloró. Yo no estuve ahí para consolarlo. Ni siquiera sé si ya había nacido. Supe la historia por mi tío Gilberto y por mi mamá. Entiendo las lágrimas de mi abuelo. ¡Claro que sí! El profesor. J. Jesús Sigala sabía que cada libro representa la vida del ser humano que lo escribió, su genialidad, su mente, su corazón; el legado que deja para la posteridad. Cuántas razones tuvo mi abuelito para llorar la pérdida de sus libros”.

            El cronista de Tijuana, Mtro. Mario Ortiz Villarcorta, señala su opinión sobre este singular personaje: “La vida y obra de un insigne maestro, don José de Jesús Sigala Ojeda, cubre en la narrativa, no sólo su basto perfil profesional, sino las virtudes del ciudadano ejemplar, del hombre de familia que crea con su esposa, figura también ejemplar, una descendencia que recrea y realiza los valores aprendidos del Patriarca. Un ser humano que acumula y desarrolla acciones acertadas, valiosas, trascendentes y sobre todo constructivas, que se perpetúan en una obra que va más allá del aula, de la escuela e impacta en la sociedad y en los usos y costumbres y de la colectividad. Su hoja de servicio es tan prolija en todos los aspectos: académicos, cívicos, deportivos, sociales, políticos, culturales y artísticos, que demuestran a un ser infatigable, siempre atento a la búsqueda de soluciones, a la creatividad de situaciones y sobre todo, a trabajar por los demás y con los demás, en el forjamiento de una sociedad participativa, responsable, solidaria, pero sobre todo, una comunidad patriótica, con un profundo amor por su país y particularmente por la ciudad en que se vive”.

Sigala Ojeda contrajo matrimonio con la señorita Carmen Cota Martínez —nativa de San Antonio, Baja California Sur—, el día 16 de julio del año de 1925 en la ciudad de La Paz, Baja California Sur. Tuvieron siete hijos: Teresa, Carmen Celia, José de Jesús, Margarita, María Buenaventura, Gilberto Arturo y Beatriz. El único hijo que sobrevive es Gilberto Arturo Sigala Cota, quien, en entrevista realizada nos platicó datos biográficos de su padre: “En Tijuana va a tener mucha actividad de distinta índole: un programa de radio, formó parte de la Logia Masónica “Ignacio Zaragoza”, fue integrante del Centro Mutualista de Zaragoza; miembro de la Asociación Cívica Bajacaliforniana, que trabajó para que nuestra entidad se convirtiera en Estado 29 de la federación, de la que fue presidente en 1940. Impulsó mucho el deporte. Le gustaba mucho el basquetbol. Fue presidente de la H. Junta Patriótica de Tijuana, donde participó por mucho tiempo. La Junta organizaba las Fiestas Patrias en el Parque Teniente Guerrero. En 1943 se pasó a Mexicali, pero todos nosotros nos quedamos aquí en Tijuana. Él iba y venía a Tijuana”.

Con respecto a su lamentable y sentido fallecimiento, suscitado el 28 de octubre de 1964 en la ciudad de Mexicali, donde radicaba, pero sus restos están depositados en el Panteón Jardín de Tijuana.

            El profesor Sigala Ojeda al fallecer dejo un significativo vacío al interior de su familia porque a través de su ejemplo de vida, había influenciado sensiblemente en toda su prole. Además, con su partida heredó los valores de responsabilidad, compromiso y entrega a sus compañeros del magisterio estatal, pero también en la práctica del civismo, el conocimiento de la historia, el aprecio de la cultura y el ejercicio de actividades deportivas, tanto en la niñez como en la juventud bajacaliforniana.

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