Después de pasar décadas en Estados Unidos, algunos adultos mayores están llegando deportados a Tijuana para enfrentarse a una realidad muy distinta: comenzar nuevamente desde cero después de los 60 o incluso 70 años.
Lejos de familiares que permanecen del otro lado de la frontera y con dificultades para encontrar empleo debido a su edad o estado de salud, algunos recurren al Proyecto Salesiano para cubrir necesidades básicas mientras buscan una manera de establecerse nuevamente en México.
Claudia Portela, administradora del Proyecto Salesiano, explicó que entre las personas que atienden han identificado a varios adultos mayores que fueron deportados después de vivir y trabajar durante años en Estados Unidos.
Una llamada mantiene el contacto con sus familias
Algunos fueron detenidos mientras realizaban actividades laborales, como jardinería o trabajos en comercios. Tras ser deportados, sus familias permanecieron en Estados Unidos.
Esta situación se hace evidente en el servicio telefónico que ofrece el Desayunador Salesiano.
“Muchas veces ellos piden llamar a sus familiares y, cuando les pedimos el número para poder marcar, nos damos cuenta de que son números del otro lado”, relató Portela.
El Desayunador Salesiano entrega alrededor de 700 comidas diariamente a personas en situación de vulnerabilidad. De acuerdo con Portela, aproximadamente la mitad de quienes reciben este apoyo han sido deportados de Estados Unidos y entre ellos se encuentran numerosos adultos mayores.
¿Cómo empezar de nuevo a los 60 o 70 años?
Conseguir trabajo se convierte en uno de los mayores obstáculos. Algunos de estos adultos tenían empleos o incluso eran emprendedores en Estados Unidos, pero al regresar a México encuentran un panorama laboral limitado.
“Eran emprendedores, o personas de 70 años, como ha pasado. ¿Qué les queda? Guardias de seguridad todo el día parados”, cuestionó Portela.
La edad se suma a posibles problemas de salud y al proceso de adaptarse nuevamente a un país que, en algunos casos, dejaron décadas atrás.
De acuerdo con organizaciones que brindan acompañamiento a esta población, la llegada de adultos mayores deportados no es un fenómeno aislado y se ha observado en Tijuana durante al menos los últimos tres años.