El Monte Everest se enfrenta a una grave crisis ambiental, luego de años de acumulación de basura, cadáveres y hasta excrementos humanos. Diversas organizaciones ambientalistas han intentado hacer conciencia sobre esta problemática.
Expertos atribuyen esta situación a la masificación del turismo comercial, la acumulación de al menos 140 toneladas de basura, así como al impacto que trae consigo el cambio climático.
De acuerdo con autoridades en la zona, el campamento IV y zonas altas de la también considerada como una de las 7 maravillas del mundo, se encuentran carpas abandonadas, tanques de oxígeno, latas, cuerdas y equipos rotos.

De igual forma, otras investigaciones han detectado decenas de microplásticos dispersos en la región. También calculan más de 4 mil litros de orina en el campo base al día y miles de kilos de excrementos humanos, los cuales no terminan por descomponerse debido al frío extremo en el área.
Además, el aumento de las temperaturas ha derretido los glaciares, exponiendo basura, equipos y restos humanos que antes habían sido considerados sepultados.
Algunas medidas que Nepal ha implementado para frenar el impacto es el aumento del costo de las licencias de escalada (de 11.000 a 15.000 dólares), así como obligar a retirar un mínimo de 8 kg de basura por expedición y usando drones de carga pesada para la limpieza.