Por José Gabriel Rivera Delgado
Este pasado 27 de mayo de este 2026, falleció en Tijuana, un personaje interesante de la historia de nuestra ciudad. Se trata de Praxedis Padilla González, destacado abogado, quien dejó una huella en esta ciudad fronteriza.
Desde su arribo a Tijuana en el año de 1959, contribuyó a forjar una comunidad de migrantes jaliscienses, siendo un ejemplo de esas corrientes de personas que arribaron a esta ciudad a forjarla, tanto laboral como social y económicamente.
Padilla González es un claro ejemplo de los personajes que arribaron en el siglo XX a Baja California y en lo particular a Tijuana, no sólo para buscar nuevas y mejores condiciones de vida, sino para contribuir en su desarrollo sociopolítico.

En forma especial, este profesionista del Derecho llegó con su título en su mano, a una tierra donde estaba todo por hacerse.
Con la experiencia de sus primeros años de vida en el centro del país y ahora, en su nueva residencia en la frontera de Baja California, le permitió conjugar las necesidades sociales de una comunidad en ciernes y pudo aportar, con sus conocimientos, generar nuevos documentos jurídicos que, hasta la fecha, continúan en boga.
Un paisaje de oportunidades
Praxedis Padilla González, nació el 16 de julio de 1933, en el pueblo de San Miguel El Alto, Jalisco (por cierto, en este colorido pueblo jalisciense fue donde murió en 1915 combatiendo en la Revolución Mexicana, el coronel Miguel Guerrero, el héroe de Tijuana en la defensa heroica del 22 de junio de 1911).

En su tierra natal, efectuó sus primeros estudios de primaria, pero el resto de ellos, hasta la licenciatura en Derecho, los cursó en la ciudad capital de Jalisco: Guadalajara.
Pero no todo fue fácil, el joven Praxedis tuvo que viajar al estado de California, Estados Unidos, a emprender algunas temporadas como trabajador en los campos agrícolas, pues tenía la necesidad de laborar para sustentar su carrera universitaria.
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Esta situación le permitió con el tiempo conocer y apreciar la tierra bajacaliforniana que sería su futuro terruño adoptivo.
Recuerda que en esa época “Baja California, y en particular Tijuana, me deslumbraron, de pronto tuve ante mis ojos un paisaje de oportunidades, una sociedad abierta y generosa, que en nada se parecía a la cerrazón que prevalecía en Guadalajara, donde si no se pertenece a un grupo dominante, no existe ninguna posibilidad de salir adelante, como era mi caso”.

Durante algunos años, en cada vacación de verano, el estudiante universitario debía cruzar la línea internacional, para emplearse en los sembradíos y factorías californianos, trabajaba duro y reunía un pequeño capital para continuar con su carrera.
Pero, poco antes de regresar a la capital jalisciense, el joven Praxedis permanecía unos días en las ciudades de Baja California, por lo que conoció las bondades de esta región mexicana.
Inicios en la profesión como jurista
Con ese antecedente, en cuanto se graduó, emigró a Baja California y en primer momento, residió en Mexicali, pues traía recomendaciones con el entonces candidato a gobernador de la entidad, ingeniero Eligio Esquivel Méndez.
Rememora que “anduve tras Eligio dos meses, sin poder entrevistarme con él. En cambio, tuve la oportunidad de conocer al licenciado Milton Castellanos Everardo, que ocupaba la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI, encargado de hacer la campaña de Esquivel”.

Al asumir la gubernatura, Esquivel Méndez nombró a Castellanos Everardo como presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado y éste, a su vez, designó al joven litigante como secretario de acuerdos del Juzgado de Primera Instancia de lo Civil de Mexicali.
Señala que: “Al cabo de un año, Milton me nombró su secretario particular. Fue una experiencia muy hermosa, el licenciado Castellanos es un político fuera de serie, de una gran capacidad humana, que me permitió adquirir una sed de conocimientos que resultarían muy importantes en mi vida”.
Retos en Tijuana
Sin duda, Tijuana ha significado un reto constante para las personas que arriban a esta ciudad, en busca de mejores horizontes y el abogado Praxedis no fue la excepción.

El 27 de noviembre de 1961, sucedió en Tijuana un lamentable asesinato de un periodista muy conocido en esa población fronteriza, que causó impacto nacional la noticia de su muerte.
Al respecto, recuerda Padilla González: “Por esas fechas ocurrió el asesinato de un miembro de la familia periodística tijuanense, Carlos Estrada Sastré, que causó una gran conmoción, en todo el país.
El señor Estrada trabajaba en el periódico Noticias del señor Garduño. Entonces el licenciado Castellanos me mandó llamar para hacerme la oferta de ser transferido al juzgado de Tijuana, que llevaría el caso, a fin de resolverlo de la mejor manera”.

Sin embargo, se le planteó un reto a vencer: “Milton me advirtió que, si fracasaba, cualquier aspiración política futura quedaba cancelada automáticamente. Acepté el riesgo, y en 1962 tomé posesión como juez de lo penal en la jurisdicción de Tijuana. Una vez aquí, tuve la buena fortuna de hacerme amigo del gremio periodístico, que era el más afectado por el crimen y finalmente, las cosas resultaron bien. El asesino, Nicolás Mejía Guerrero fue encarcelado y sentenciado a 40 años de prisión”.
Para el año de 1965 “cuando renunciamos a la judicatura, entregamos el juzgado al día, no había expedientes demorados y habíamos eliminado todos los rezagos que recibimos”, rememora.
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Inicios en la política regional y la función pública
Entre los años de 1965 a 1968, fue nombrado jefe del Departamento Jurídico del Ayuntamiento de Tijuana, presidido por Francisco López Gutiérrez.
En 1971, fue designado como presidente del PRI estatal y en 1974, su partido lo postuló como candidato a diputado local por el VIII Distrito de Tijuana, lo que le permitió entrar en contacto directo con la problemática de la comunidad, sus carencias, inquietudes y aspiraciones.

Destacó en su campaña política la gran vinculación con los medios de comunicación, que a la postre, desempeñaron un papel determinante en su elección.
Recuerda que “Ganamos con absoluta limpieza las elecciones, el pueblo confió en nosotros en las urnas y nosotros no lo decepcionamos con nuestro trabajo en la Cámara de Diputados”.
Como presidente del Congreso del Estado, correspondió al diputado Praxedis Padilla, dar contestación, al quinto informe del gobernador Milton Castellanos, en presencia del presidente Luis Echeverría Álvarez.
Legado a la justicia de Baja California
Una de las contribuciones más trascendentales del papel de la figura del abogado Praxedis Padilla González que lo ubica en la historia de Baja California, fue el haber realizado la propuesta y la realización de la redacción del nuevo Código Penal y del Código de Procedimientos Penales, que no se habían actualizado desde el año de 1931 (el cual, por cierto, era el mismo que se aplicaba al Distrito Federal y a los territorios federales).

De ahí, la importancia del trabajo profesional del licenciado Padilla en esta materia, pues estos códigos continúan en vigor hasta la fecha, claro que diversas actualizaciones.
“Fue entonces cuando me surgió otra maravillosa oportunidad. Siendo el único abogado en el congreso y no existiendo en el estado códigos propios, puesto que regían los del Distrito Federal, nos abocamos a la creación de los códigos Penal y de Procedimientos Penales.
Para esto, se organizaron mesas redondas y visitamos a todas las organizaciones involucradas del estado, a las barras y colegios de abogados, cámaras de comercio, a los sindicatos, comités ejidales, clubes de servicio, en fin, a toda la comunidad, con el propósito de redactar un código acorde con las necesidades de Baja California.
Tratamos de hacer un código innovador. Recuerdo que en una ocasión el gobernador Castellanos me preguntó: ¿cree usted que está legislando para Suiza? Finalmente, el resultado de tanto trabajo fue sometido a consideración de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia, al cabo de lo cual pasó al congreso local para su aprobación y lo mismo sucedió con el Código de Procedimientos Penales”.

En el año de 1966, se formó el Colegio de Abogados “Emilio Rabasa”, donde el licenciado Padilla González fue su presidente fundador.
En 2017, este mismo Colegio le otorgó la “Medalla Mariano Otero”, en la que reconocen a los litigantes más destacados en el ejercicio de su profesión y a las aportaciones en materia de Derecho a la ciudad de Tijuana.
Su Tijuana
A manera de reflexión, Praxedis Padilla se considera muy agradecido con Tijuana: “Mi ambición secreta sería escribir una historia sobre esta ciudad mágica, pero su riqueza vital, su historia tan compleja, la situación de ser un crisol de todo el país, exige la pluma de un García Márquez y francamente estamos muy lejos de esa posibilidad”.
“Todo lo que hemos realizado se lo debemos a la enorme generosidad y gran número de oportunidades que ofrece Baja California y en particular Tijuana”.
Después de su retiro de las cuestiones políticas y función pública, se dedicó a desarrollar áreas comerciales y de bienes raíces, así como, a impartir cátedra en las facultades de Economía, Administración y Derecho, de la Universidad Autónoma de Baja California en Tijuana:

“Esta experiencia me ha resultado sumamente positiva, puesto que el contacto con los jóvenes, sus necesidades académicas, me han permitido estar al día en las corrientes doctrinarias y legales”.
En sus últimos años, el abogado Padilla se retiró de toda actividad profesional y empresarial, pero continuó reflexionando y elaborando escritos sobre Tijuana, su gente y en especial la riqueza humana de su tierra adoptiva que tanto amó; destacando un texto que le denominó “Canto a Tijuana”.
En este documento Padilla mencionó a muchísimos personajes relevantes de nuestra historia. Prácticamente toda Tijuana está en este canto. Aquí se habla de todos los personajes que han construido Tijuana, los que han luchado por ella y por fin, la ciudad se personaliza, habla como una persona y dice, la ciudad:
Situada estoy en el vértice donde coincide el último punto geográfico de Latinoamérica y el primer punto del país más fuerte y poderoso de la Tierra.
Soy ventana y puente de comunicación entre dos culturas.
Soy una ciudad única porque soy distinta, pero paradójicamente soy igual porque resumo en mí a todas las ciudades de la nación.
Soy una ciudad que no torno mi vista hacia el pasado, sino al espléndido futuro que se construye con la tarea diaria de sus habitantes.
No cargo con memoria, estoy abierta a toda renovación.
Mi historia es el acaecer de cada día.
No tengo cacicazgos que me opriman ni apellidos con pretensión dinástica.
Mis moradores solo son hijos de sus propias obras.
Soy madre generosa, pero también maestra de duras aristas, creadoras de supervivientes y guerreros.
Soy refugio y válvula de escape de las tensiones sociales del país.
Soy ciudad dinámica, me construyo y me renuevo todos los días por tejedores de sueños que los concretan con fértil imaginación y duro trabajo.
En las crisis periódicas que como plagas bíblicas azotan al país.
Los agoreros mil veces predicen mi decadencia y dos mil veces me he resurgido pujante, renovada y distinta.
Crezco casi perceptiblemente y soy célula de la megalópolis internacional más grande de la historia desde aquí hasta San Francisco.
La canalla que con sus actos criminales mancilla mi nombre.
Será sepultada en la ignominia y el olvido.
Yo perviviré la historia, ganaré la inmortalidad y mis crónicas se escucharán con notas de majestuosa sintonía y se escribirán con frases de mérita epopeya.
Yo soy Tijuana.
